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Entrevistas

"Nuestra escuela es un reflejo del barrio"

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8 min

Detrás de las transformaciones educativas de las escuelas hay profesionales que las abanderan y coordinan.

40 años de historia dan para muchas transformaciones. En su larga vida el Ángela Bransuela se ha convertido en instituto escuela, acogiendo a nuevos alumnos, ha modificado las instalaciones y ha mudado varias veces de dirección. Pero el cambio más profundo ha sido el menos visual. Una vuelta de tuerca a su modelo educativo para dejar atrás la metodología clásica, de clases magistrales, y enfocarse hacia el alumno y sus motivaciones. Àngels López, hoy secretaria del centro, vivió esta mutación en sus inicios como directora. Hace un año le pasaba el testigo a Cesc Torner, actual director, para continuar en esta línea pedagógica. No solo por convicción, sino por necesidad. O mejor dicho, necesidades. De los alumnos y de la supervivencia de la escuela.

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– En vuestro caso el cambio de modelo pedagógico se inició, en su momento, para adaptarse a la realidad de la escuela y a su contexto sociocultural. ¿Cuál es este contexto?

– Cesc: Es un centro localizado en un barrio periférico Mataró, una zona que en los años 60 absorbió mucha inmigración del resto de España. La relación entre autóctonos, que ya eran inmigrantes en su momento, con los nuevos inmigrantes, ha sido un poco tensa. Pero el resultado ha sido una sociedad plurilingüe y pluricultural, y nuestra escuela es el reflejo del barrio, como debe ser.

– Àngels: Nuestra escuela era clásica, con maestros tradicionales. Tuvo durante años una plantilla muy inestable, con muchos problemas a nivel social. La anterior directora tenía que preocuparse más a nivel social que pedagógico. En 2010 se toma conciencia de la necesidad de un cambio, se empieza a estabilizar la plantilla y a formar a los profesores en este sentido. Pero no es hasta 2014 cuando se abre una nueva vía, la de escuela emprendedora, y a través de esta formación cambia el chip de los docentes y empiezan de verdad los cambios metodológicos. Teníamos otro tipo de alumnado y ese tipo de alumnado requería nuevas maneras de enseñar, nuevas maneras de hacer.

– ¿Qué significa escuela emprendedora?

– A: La escuela emprendedora apuesta por educar el talento emprendedor, permite a los alumnos y docentes afrontar responsabilidades, desarrollar su creatividad,  autoestima, confianza y capacidad de cooperación. Al mismo tiempo, aspira a convertir las ideas de alumnado y profesorado en actos que abran perspectivas con visión de futuro  y que impliquen transformar de manera positiva nuestro entorno para mejorarlo.

– ¿Qué características tiene vuestro modelo pedagógico?

– A: El punto de partida son las necesidades del alumnado para, a continuación, crear expectativas que puedan interesarles, motivarles para aprender. Eso sin perder de vista que los alumnos que tenemos vienen con una mochila muy vacía de casa, a nivel cultural y a nivel de lenguas. Por eso hacemos un trabajo muy sistemático en las áreas instrumentales, Catalán y Matemáticas, sobre todo en edades tempranas, porque si no después cuesta mucho rellenar esos vacíos. Es uno de los grandes retos en este momento. Por otro lado, dedicamos mucho esfuerzo a mejorar la convivencia en el centro. La ética y los valores son pilares de nuestro modelo educativo.

– C: Se ha cambiado el foco. Antiguamente estaba puesto en el profesorado, porque el profesorado transmitía a un alumnado homogéneo, que no requería diversificación; ahora el foco se ha puesto en el alumno por necesidad. El cambio pedagógico se produce también para que la institución pueda sobrevivir y adaptarse a la nueva realidad.

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Las profesoras y profesores de ESO colaboran en algunas actividades de primaria. / Foto: Ángela Bransuela
Las profesoras y profesores de ESO colaboran en algunas actividades de primaria. / Foto: Ángela Bransuela

– El Àngela Bransuela formó parte de “Xarxes per al canvi” (redes para el cambio) una iniciativa dentro del programa Escola Nova 21 respaldada por el Departamento de Educación de la Generalitat de Catalunya, que tenía por objetivo articular una transformación del sistema educativo. ¿Qué os ha aportado?

– A: Cuando nos incorporamos, nosotros ya teníamos prácticas innovadoras y algunos proyectos que funcionaban. Entramos en la muestra Escola Nova 21 con la intención de seguir en la mejora y focalizar en algunos aspectos que no teníamos tan tratados. Nos quedaba, y nos queda, mucho por definir. 

– Plantearse un nuevo modelo pedagógico genera un terremoto de transformaciones. ¿Qué desafíos ha supuesto a nivel de organización interna?

– C: La transformación en la metodología implica un trabajo siempre en equipo. “Cada maestrillo tiene su librillo” no funciona en una metodología por proyectos. Hay que buscar espacios de reflexión para los profesores. Y, además, al ser instituto escuela tenemos que cohesionar dos tipos de profesores, el maestro de Primaria y el docente de Secundaria. Los espacios de reflexión son básicos y una de las cosas que más se ha pedido al Departamento de Educación de la Generalitat. Cuando se dice que hay que bajar el número de horas lectivas es para tener más horas de coordinación, para que después las clases tengan mayor calidad. 

– A: En este momento desde el equipo directivo hay una reorganización de los horarios, pero eso repercute en que tengan menos horas de refuerzo en algún área. Cuantas más horas de reunión tengan los profesores para preparar las clases dentro del tiempo lectivo, mejor. 

– ¿Este cambio pedagógico ha tenido algún impacto en el colegio como espacio físico? 

– C: Tenemos un centro un poco peculiar, con pasillos muy grandes, y se ha intentado crear espacios tranquilos, para la lectura, con algunos sofás. La biblioteca está remodelada. Se ha buscado que la parte estética del centro tenga una coherencia, que no haya una sobreestimulación visual para los niños. Un exceso hace que se pierdan y cree un ambiente no relajado. Ahora se harán algunas obras más de mejora. 

– A: Creo que el espacio condiciona la metodología y por eso ha sido una prioridad ampliar esas áreas que estaban desaprovechados y que ahora son espacios pedagógicos muy importantes. Nos permite que haya un flujo de alumnos dentro y fuera del aula, genera un clima diferente. No es fácil porque, al ser un edificio municipal, cuando quieres mover algo arquitectónicamente todo son pegas.  De un lado está lo que crees que es bueno desde el punto de vista pedagógico, y por el otro está la normativa del departamento de Educación, que te dice que la puerta tiene que ser de x medidas y no te permite, por ejemplo, crear una pared móvil.  Además, económicamente, no hemos tenido mucha ayuda. Lo hemos sacado adelante con esfuerzo y gracias al AMPA, que ha hecho aportaciones. Somos escuela pobre pero sacamos los recursos de donde podemos.

Los espacios libres de los pasillos se han aprovechando para crear rincones de lectura. / Foto: Ángela Bransuela
Los espacios libres de los pasillos se han aprovechando para crear rincones de lectura. / Foto: Ángela Bransuela
Para nosotros el reto principal del ABP es la coordinación entre docentes
Cesc Torner

– En vuestro centro trabajáis casi sin libros, solo los utilizáis para Matemáticas. ¿Cómo se enseña y cómo se aprende? 

– C: No somos un centro que trabaje solo por Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). Tenemos unos proyectos estandarizados en cada uno de los niveles e intentamos impulsar no tanto el proyecto transversal, sino los pequeños proyectos por ámbitos. Intentamos organizar el centro, curricularmente hablando, por ámbitos o áreas y no por asignaturas, para poder aprovechar un aprendizaje globalizado. También fomentamos el trabajo cooperativo y el modelo de experto-aprendiz, es decir, que un alumno que ya sabe hacer la tarea ayude a otro más inexperto. 

A: De esta forma creamos sinergias entre Infantil, Primaria y Secundaria, para que se viva el concepto de centro. Yo insisto en que nos denominemos Bransuelistas, para fomentar ese sentimiento de pertenencia. En relación a los proyectos, desde dirección se deja la puerta abierta a que cada docente pueda poner en marcha iniciativas que estén motivadas por los alumnos. Siempre estamos abiertos al interés del alumnado. 

– En la implementación del aprendizaje por proyectos, ¿qué retos encontráis?

– C: El reto principal es la coordinación entre docentes. Pero hay muchos otros, como que el proyecto tenga realmente significado para el alumno o el trabajo en equipo, que cuando no se ha hecho antes cuesta mucho, afloran las diferencias y conflictos entre alumnos. También plantea dificultades la obsesión por el producto final. Sí, es lo que da sentido al proyecto, pero no debería ser lo más importante. Lo más importante es el proceso y todas las competencias y habilidades que aprenden en ese proceso. 

– A: El reto último es la evaluación, que quizá es donde más cojos hemos ido hasta ahora. Pero afortunadamente han salido herramientas que estamos incorporando, y las rúbricas se han vuelto familiares. 

– Ahora que hablamos de la evaluación, ¿los padres entienden todos estos cambios, los apoyan?

– A: Cuando nos incorporamos a Escola Nova 21 hicimos una diagnosis trabajando con el docente y con el alumnado, pero nos quedó pendiente la parte de los padres. Les costaba mucho entender el modelo pedagógico, sobre todo con el sector de padres en el que había exalumnos del centro y familias de otras etnias, que valoran más un aprendizaje tradicional. Tenemos que seguir trabajando con proyectos en los que podamos involucrar a la familia, para que vean cómo aprende su hijo.

Profesionales de diferentes áreas acuden a las aulas para ayudar al alumnado con sus proyectos. / Foto: Ángela Bransuela
Profesionales de diferentes áreas acuden a las aulas para ayudar al alumnado con sus proyectos. / Foto: Ángela Bransuela

– ¿Cómo os gustaría que fuese la escuela de aquí a 20 años?

– A: A mí me gustaría que fuese un espacio increíble de buena convivencia. Personas que puedan circular por la escuela, aprendiendo cosas nuevas, aprendiendo unos de otros, con  tranquilidad y sonrisas entre pasillos. Con eso estaría súper satisfecha. 

– C: Yo me imagino una escuela de alumnos que trabajan por motivación, que escogen qué tipo de aprendizaje quieren desarrollar, se autoevalúan en cada momento para saber en qué son buenos, en qué pueden mejorar o ayudar. Me imagino un centro facilitador de aprendizaje, que facilite actividades y propuestas didácticas para que sea el propio alumno el que cree su conocimiento. 

– ¿Os sentís solos o aislados en este cambio pedagógico? 

– A: No, ahora no. Cuando empezamos es verdad que nos sentíamos más solos. Ahora hay contacto, flujo con otras escuelas, intercambio de docentes. 

– C: En nuestra zona hay centros que pedagógicamente están muy avanzados. No nos sentimos bichos raros, al contrario. Nos gustaría llegar al nivel de excelencia que tienen otros centros. 

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