La Taxonomía de Bloom: un referente en educación

Experiencia didáctica

La Taxonomía de Bloom: un referente en educación

10 min

La Taxonomía de Bloom es una categorización que ha servido como herramienta para la labor docente desde hace varias décadas y que sigue vigente en la actualidad. En este post te ayudamos a entenderla y aplicarla en las programaciones de tus proyectos o unidades didácticas.

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Un poco de historia

Para conocer el origen de la Taxonomía de Bloom nos remontamos a 1948, Estados Unidos. En Boston finalizaba la Convención de la Asociación Norteamericana de Psicología. Durante una reunión informal, el Dr. en Educación y profesor de la Universidad de Chicago, Benjamin Bloom, puso sobre la mesa la falta de comunicación entre examinadores y la problemática de la evaluación. ¿Cómo llevarla a cabo?, ¿con qué instrumentos y estrategias?, ¿qué elementos debemos replantear?, ¿qué criterios usar?, fueron algunas de las muchas preguntas.

De esa conversación nació una larga investigación que finalizó en 1956, siendo coronada con la Taxonomía de Bloom. Desde entonces, ha pasado por actualizaciones y revisiones de diferentes especialistas de la Psicología y la Educación.

¿Cómo funciona la Taxonomía de Bloom?

Cada aspecto de los objetivos educativos contiene una taxonomía propia que va de lo más simple a lo más complejo.
Cada aspecto de los objetivos educativos contiene una taxonomía propia que va de lo más simple a lo más complejo.

Esta categorización clasifica los objetivos educativos en 3 aspectos: cognitivo, afectivo y psicomotor. Cada uno de ellos cuenta con una jerarquía en la que para llegar de un escalón al otro, se debe haber superado el anterior. La taxonomía comienza desde lo más simple para ir subiendo en complejidad.

Hacia las habilidades de orden superior

En este post nos centraremos en el aspecto cognitivo de los Objetivos Educativos, ya que es el que más se desarrolla en la programación de un proyecto o unidad didáctica. En este sentido, la Taxonomía de Bloom nos ayuda a hacer un trabajo consciente para guiar al alumnado hacia las habilidades de orden superior: analizar, evaluar y crear. Así, programar centrándonos en el desarrollo de las competencias será más fácil. 

Las habilidades de orden superior ayudan a tu alumnado a formarse como personas capaces de resolver los problemas de la vida real. Estimulan su pensamiento crítico y la búsqueda constante de soluciones. Educarlos bajo este enfoque los prepara para un mundo que cambia constantemente. 

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En esta infografía puedes observar la Taxonomía de Bloom estructurada en torno al eje cognitivo, uno de los aspectos que trabaja la teoría.
En esta infografía puedes observar la Taxonomía de Bloom estructurada en torno al eje cognitivo, uno de los aspectos que trabaja la teoría.

¿Cómo aplicar la Taxonomía de Bloom en mi proyecto o unidad didáctica?

 1) Identifica los niveles que hay en tu grupo clase

Es necesario observar y escuchar a nuestro grupo clase. Con la información recibida y la aplicación de la evaluación diagnóstica, podemos adaptarnos a sus necesidades de aprendizaje. Además de una primera diagnosis, este tipo de evaluación nos entrega herramientas para ir testeando durante el proceso la evolución y el cumplimiento de los indicadores de logro. 

2) ¿Qué verbos de acción son los más adecuados?

Esta es la pregunta que debemos hacernos a la hora de redactar objetivos y personalizar estándares o indicadores. Ahora que tenemos más claro en qué escalón se encuentran nuestros estudiantes, debemos adecuar y adaptar la programación a sus necesidades.

Si ya aplican los conocimientos sobre flora y fauna de su entorno cercano, centraremos la programación en acciones de análisis. Por ejemplo: ¿en qué se diferencian las distintas especies?, ¿cómo organizar un vivero respetando las condiciones climáticas del ambiente?

Para identificar en qué nivel de la taxonomía se encuentran tus estudiantes, es importante la observación y la escucha constante.
Para identificar en qué nivel de la taxonomía se encuentran tus estudiantes, es importante la observación y la escucha constante.

3) Atiende a la diversidad

Podríamos pensar que la Taxonomía de Bloom es una estructura estática y que debe ser igual para todos los integrantes de la clase. Nada más alejado de la realidad. Como docentes, conocemos las diferencias que hay en nuestro contexto escolar y lo necesario que es adaptar los recursos y las herramientas educativas. 

Diversifica las actividades del proyecto o unidad didáctica, esto exigirá distintas habilidades en el alumnado. Si diseñas experiencias de aprendizaje con diferentes opciones de evaluación y trabajo, cada alumno o alumna podrá mejorar según el nivel en el que se encuentre. 

¡La Taxonomía de Bloom es una categorización muy útil! Ten en cuenta la distribución de habilidades y razonamientos a la hora de programar. Será mucho más fácil entender qué estás exigiendo en cada actividad o ejercicio y tus estudiantes comprenderán mejor qué es lo que deben cumplir en cada paso. 

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