10 Razones para trabajar por proyectos en secundaria

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10 Razones para trabajar por proyectos en secundaria

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Trabajar por proyectos en educación supone diversos beneficios. Es una metodología activa en la que el alumnado se encuentra altamente motivado. A nuestra clase le resulta más atractivo buscar soluciones a ciertas situaciones, hacerse preguntas, reflexionar, utilizar sus conocimientos con autonomía y trabajar en equipo. 

Con semejante tarjeta de presentación, no es extraño que el aprendizaje basado en proyectos (ABP) sea una de las estrategias más utilizadas y mejor valoradas por docentes y estudiantes.

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En las metodologías activas como el ABP nuestro alumnado se encuentra activo y motivado.
En las metodologías activas como el ABP nuestro alumnado se encuentra activo y motivado.

Ahora bien, trabajar por proyectos es muy recomendable en educación secundaria. Los integrantes de la clase ya han alcanzado un cierto grado de madurez intelectual y podemos añadir niveles de complejidad superiores a los proyectos planteados. 

Nuestros alumnos y alumnas cuentan con nuevas competencias y con la capacidad suficiente para trabajar de forma colectiva. De hecho, es probable que ya puedan desenvolverse en investigaciones y discusiones que integren el pensamiento crítico y la profundización.  

Por lo tanto, si como profesores y profesoras nos planteamos un sistema de enseñanza activo, deberíamos considerar trabajar por proyectos como una de nuestras principales opciones metodológicas. La participación del alumnado será fundamental y se convertirá en el elemento central del proceso de enseñanza-aprendizaje.

El ABP potencia la creatividad, la curiosidad y el compartir en los grupos de secundaria.
El ABP potencia la creatividad, la curiosidad y el compartir en los grupos de secundaria.

El aprendizaje basado en proyectos requiere de práctica, ya que se trata de una acción formativa que puede llegar a ser bastante compleja.

Si nuestra clase está acostumbrada a una enseñanza más clásica, este nuevo método puede mostrar dificultades a la hora de organizar el trabajo individual. Asimismo, puede ser más complicada la comprensión de los objetivos que se pretenden alcanzar.

Es importante empezar con proyectos sencillos, con metas y procedimientos muy claros. Gradualmente iremos avanzando hacia proyectos más ambiciosos y transversales.

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Las metodologías activas como el ABP promueven la interdisciplinariedad entre asignaturas. El baile y la gimnasia artística, por ejemplo, son contenidos que pueden tocar temas de Educación Física, Nutrición y Física.
Las metodologías activas como el ABP promueven la interdisciplinariedad entre asignaturas. El baile y la gimnasia artística, por ejemplo, son contenidos que pueden tocar temas de Educación Física, Nutrición y Física.

¿Por qué trabajar con metodologías activas como el ABP?

Las metodologías activas de enseñanza-aprendizaje se caracterizan por ser muy productivas, ya que el aprendizaje es concebido de un modo constructivo y no receptivo. Potencian el trabajo en grupo, la colaboración y la búsqueda de soluciones.

Además, suelen ser metodologías funcionales. Es decir, las estrategias utilizadas se basan en contextos que simulan situaciones que el alumnado puede encontrarse en el día a día. Incluso, un proyecto puede trabajar sobre problemáticas reales del centro educativo, barrio o comunidad.

Las metodologías activas como el ABP implican dialogar, compartir ideas y soluciones.
Las metodologías activas como el ABP implican dialogar, compartir ideas y soluciones.

Beneficios de trabajar por proyectos en educación secundaria

  • El aprendizaje por proyectos es muy flexible y versátil. Esto quiere decir que puede suscribirse a una sola asignatura o varias. Podemos plantear un trabajo transversal con colegas de otras áreas o crear conexiones con otras entidades como el ayuntamiento, centros culturales, parques naturales, etc. Además, puede trabajarse individualmente o en grupo, realizarse dentro del aula o fuera, en un contexto abierto, u optar por una opción mixta o combinada. Las posibilidades son innumerables.
  • El proyecto puede ser muy variable en complejidad y muy flexible en cuanto a duración: un trimestre, un curso académico y hasta un ciclo.
  • El trabajo por proyectos es muy efectivo para potenciar la colaboración y el concepto de grupo. El estudiante tiene una gran posibilidad de aprender y apoyarse en sus demás compañeros y compañeras. El clima del aula invita a buscar ayuda en otros integrantes y a compartir sus propios conocimientos con los demás. El ABP promueve la empatía y la colaboración entre alumnos y alumnas. 
  • Potencia el pensamiento crítico y reflexivo y enseña a buscar soluciones de todo tipo, muchas veces ingeniosas y creativas.
  • Se adquieren conocimientos transferibles y perdurables. Los aprendizajes desarrollados pueden ser aplicados tanto en las asignaturas del curso como en la vida real, en el día a día del estudiante y, en ocasiones, en su futuro laboral.
  • Este tipo de proyectos permite asociar, de un modo mucho más directo, los intereses del alumnado con los contenidos planteados en el currículo.
  • Se produce un intercambio de roles muy interesante: Nuestros estudiantes se implican en su propio aprendizaje de un modo mucho más activo. En cambio, el profesorado cumple como guía y asesor.
  • Se consigue un feedback muy provechoso. Esta retroalimentación suele darse entre el profesorado y el alumnado. Sin embargo, el ABP promueve un feedback para la mejora también dentro de grupos de iguales: entre docentes o entre alumnos.
  • Un proyecto de este tipo puede combinarse con otras técnicas o metodologías complementarias como: aprendizaje cooperativo, Design Thinking, Visual Thinking, Critical Thinking, Flipped Learning, entre otras.
  • El trabajo por proyectos se encuentra en constante transformación e innovación. Esto se debe, en parte, al uso masivo de las nuevas tecnologías, lo que potencia sus posibilidades y aumenta el interés por parte de alumnos y alumnas.
La colaboración entre docentes, alumnados, centro educativo y comunidad escolar en general, es esencial para el buen funcionamiento de un proyecto.
La colaboración entre docentes, alumnados, centro educativo y comunidad escolar en general, es esencial para el buen funcionamiento de un proyecto.

Un valor adicional de las metodologías activas en general, y del trabajo por proyectos en particular, es que ayudan a evitar que algunos estudiantes se queden rezagados por no seguir el ritmo de la clase. Este es un problema que se da con más frecuencia en secundaria, ya que los temas y contenidos son cada vez más complejos.

En el contexto de un trabajo por proyectos, los estudiantes encuentran más facilidades para asimilar los conceptos, puesto que tiene un enfoque más práctico y útil para el día a día. Además, el sistema de aprendizaje está más individualizado y los alumnos y alumnas pueden ayudarse mutuamente cuando encuentran dificultades. 

La educación secundaria es una etapa idónea para poner en marcha trabajos complejos que impliquen un resultado, es decir un proyecto o trabajo final de calidad, interesante y de utilidad para desarrollar y exponer en grupo.

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